Lo que no salió en Telecinco

El pasado martes, 1 de octubre, en el marco de las movilizaciones con motivo del segundo aniversario del referéndum del 1-O, hubo, lamentablemente y de nuevo, agresiones contra periodistas. La compañera Laila Jiménez, de Telecinco, fue atacada por dos de las personas que participan en ellas. La acción fue duramente criticada desde amplios sectores de la sociedad, de la política y del periodismo. Entre ellos, el Sindicat de Periodistes de Catalunya / Sindicat de Professionals de la Comunicació (SPC), que lo hizo a través de las redes sociales, denuncia que fue ignorada por la gran mayoría de medios de comunicación, un silencio sospechoso sobre nuestra actividad que ya hace tiempo que el sindicato sufre.

Pero no quiero hablar de esto, sino de la entrevista que el día siguiente me hizo Telecinco, como presidente del SPC para que hiciera una valoración de los hechos. Nos citamos cerca de mi casa, en los Jardines Montserrat Roig de Barcelona, para poder hacerlo sin ruidos ambientales molestos. La conversación con la periodista que me entrevistó fue muy interesante y se tradujo en una grabación de unos diez minutos aproximadamente. Llegada la hora del Informativo de la cadena, a las tres de la tarde, me senté ante la televisión para ver qué salía. «Un día que sales en la tele como presidente del SPC, no te lo puedes perder!», pensé.

Una de las primeras informaciones del noticiario fue justamente la de los incidentes en aquella manifestación. Y recogieron mi intervención. Durante cinco segundos o poco más aparecí en pantalla para tan sólo decir una frase sacada de contexto que no decía casi nada, planteando que era cosa de los gobiernos proteger el derecho a la información de la ciudadanía. Si me hubieran entrevistado en verano en la playa, en el mismo tiempo, no habría tenido prácticamente tiempo ni de quejarme del calor.

Entiendo que Telecinco tiene sus criterios a la hora de reproducir declaraciones de personas que entrevista y que considerara que lo que yo decía no tenía más interés. Conozco la importancia del tiempo en televisión y del espacio disponible en los medios. Yo también soy periodista y sé que hay que ajustar las declaraciones e informaciones que recibes al espacio que tienes disponible. Y en este sentido, cinco, seis o siete segundos en Telecinco permitieron que quizás alguien descubriera la existencia del SPC.

No querría que pareciera un subidón de vanidad pensar que es necesario que el mundo mundial conozca lo que dije a Telecinco, pero cómo que creo que en esta conversación tratamos temas bastante importantes, me gustaría haceros un resumen de lo que dije a la compañera de esta cadena que me entrevistó. Critiqué el ataque que sufrió Laila Jiménez, como lo hemos hecho siempre que ha habido agresiones –tanto físicas cómo verbales– «vengan de donde vengan y sean quienes sean las personas afectadas».

Afirmé también que los ataques contra profesionales de la información «suponen una vulneración al derecho a la información de la ciudadanía, un derecho fundamental en una sociedad democrática». También consideré que «no es que los y las periodistas sean más que el resto de la ciudadanía pero «son quienes, justamente, deben intentar garantizar este derecho». Recordé que el SPC, «desde siempre, ha denunciado todas las situaciones en las que los y las profesionales de la información han sufrido trabas, tanto por parte de las fuerzas de seguridad como de grupos de personas, para poder hacer su trabajo, fuera cual fuera el medio para el que trabajaban o que lo hicieran como freelances».

Se me preguntó si estábamos preocupados por la reiteración de este tipo de incidentes que se han producido en el marco de El Procés. Respondí que evidentemente que el SPC está inquieto, como lo ha estado siempre y como siempre lo estará mientras no se ponga solución. Que la violencia la han sufrido todo tipo de medios y que no empieza ahora. Quisieron saber si, desde el punto de vista del sindicato, eran los políticos los que tenían que poner remedio. Lo que dije es que «España –y Cataluña– están a la cola de Europa en lo que se refiere al derecho a la información de la ciudadanía, puesto que los diferentes gobiernos que ha habido nunca han afrontado regularlo como lo está en la mayoría de países europeos» con una tradición democrática más larga. Y que esto es así porque los partidos no han mostrado interés alguno por esta cuestión «a pesar de que la Constitución española, en su artículo 20; el Estatuto de Catalunya, en su artículo 52; y la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la que todo el mundo se vanagloria de apoyar, en su artículo 19; así lo establecen y lo reconocen».

También consideré que esta desidia gubernamental y política en garantizar el derecho a la información de la ciudadanía tenía unos efectos perniciosos en la pedagogía cívica de que hay que respetar el trabajo de los y las profesionales de la información. Añadí que si alguien está descontento con la información que recibe porque cree que hay medios que manipulan y distorsionan la realidad, «esto no se arregla fustigando a los y las profesionales que están a pie de calle, porque hay otras vías para denunciarlo a pesar de que admito, como ya he dicho, que en España y Catalunya haya menos herramientas para hacerlo que en otros países». Los que imponen la manipulación informativa suelen estar en despachos muy bien conectados con los diferentes poderes.

Hice una última afirmación ya fuera de micrófono de la que, puesto que estamos en ello y como colofón, dejo constancia. Es una lástima que los medios –sea Telecinco o sea quién sea– sólo destaquen las agresiones a profesionales de la información cuando esto afecta a gente de su empresa o de su trinchera mediática. En los dos últimos casos registrados –los de la Diada, en el Parlament, y los de esta semana– ha sido ya un poco distinto, pero sería deseable que cada vez que hay un episodio de estos todo el mundo expresara su rechazo. Contribuiría a hacer pedagogía social y serviría para rebajar la tensión y evitar situaciones de violencia.

Por cierto: para quien esté descontento de la información que recibe, miraos esto.

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Dia Internacional del Derecho de Acceso Universal a la Información, para proteger libertades fundamentales

En 2016, la Unesco declaró el 28 de septiembre Día Internacional del Derecho de Acceso Universal a la Información. Su objetivo es promover que los países garanticen el acceso público a la información y protejan las libertades fundamentales, de acuerdo con la legislación nacional y los acuerdos internacionales». Varias organizaciones han hecho actos para conmemorar esta fecha y reivindicar que en todo el mundo se respete este derecho humano universal, tal como establece la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 19.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) no ha sido una excepción y ha denunciado que «más de 30 países han bloqueado el acceso a mediados de comunicación o a Internet en el que va de 2019, amenazando el derecho fundamental de la ciudadanía al libre acceso a la información».

El Sindicat de Periodistes de Catalunya / Sindicat de Professionals de la Comunicació (SPC) también ha hecho su aportación, difundiendo las campañas internacionales e impulsando otra a escala catalana. Tiene como lema «¡Súmate a la lucha del SPC por un periodismo digno!». Es una iniciativa de la que, como presidente del SPC, no puedo ser más favorable. El objetivo del sindicato es potenciar su tarea en defensa de los y las profesionales de la información y del Derecho a la información de la ciudadanía. Y que la iniciativa nazca un 28 de septiembre coincidiendo con la conmemoración de la Unesco no es una casualidad.

Tal como se afirma en el anuncio de esta campaña, «defender los derechos de los trabajadores y las trabajadoras del sector es garantizar unas condiciones de trabajo dignas, el respecto a la deontología, a la ética y a la independencia periodística; es garantizar también el Derecho a la Información de la ciudadanía. Sin un periodismo libre, independiente y riguroso es muy difícil defender el resto de derechos: a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a la justicia, a la atención social, al trabajo, a unos servicios públicos de calidad… Sin periodismo independiente no hay democracia.

El año está lleno de Días Internacionales –o Mundiales– de… Seguramente todos a favor de causas justas y nobles que hay que proteger y promover. Pero esta del 28 de septiembre es una fecha que sirve para concienciarnos todos juntos sobre la importancia de poder recibir una información libre e independiente de los poderes políticos, económicos y empresariales para disponer de una óptima democracia. Obviamente que el derecho más esencial es el de la vida y que hay otros fundamentales que acabamos de citar. Pero el de la información es el que permite defenderlos todos porque es el que sirve para tener todos los datos para hacerlo mejor. Es lo que liga la salsa de todos los derechos humanos.

Naturalmente que yo colaboraré en esta campaña, que será plenamente operativa a partir el próximo 7 de octubre. Es una cuestión que interpela a todo el mundo. A profesionales de la información, formen parte del sindicato o no, y a aquellos sectores sociales que comparten la preocupación por las deficiencias en la información que reciben. Sólo haciéndonos todos juntos cómplices en este combate podremos revertir la situación en la calidad de la información de la ciudadanía. Si no te gusta la información que recibes, ayuda al SPC a ser más fuerte para tener más y mejores herramientas para cambiarlo.

Periodismo vs. publicidad, un mundo sin ley

La semana pasada se presentó en Barcelona el libro La ética de los periodistas que hacen publicidad, escrito por Manuel López, periodista y doctor en Ciencias de la Información y profesor emérito de la UAB. Está editado por Ediciones Carena, una pequeña editorial independiente encabezada por el librero José Membrive. El amigo Manel tuvo la ocurrencia de pedirme a mí que hiciera el prólogo, cosa que he hecho de la mejor manera que he sido capaz.

La presentación consistió en un diálogo entre el autor del libro y el prologuista y también con las personas que acudieron a la Casa del Llibre –que acogió el acto– en una conversación muy amena no sólo sobre las prácticas en las que se centra el libro sino también sobre el periodismo en general. Una de las conclusiones es que el periodismo no vive un buen momento porque los intereses económicos, políticos y empresariales están –en la mayoría de medios, especialmente los más grandes– por delante del derecho a la información de la ciudadanía. Y algunos profesionales son cómplices de ello en primer grado.

El libro analiza a los profesionales de la información que combinan su tarea periodística con la publicidad, una práctica no permitida por los códigos deontológicos repartidos por todo el mundo. La cuestión es que los códigos deontológicos sólo son una referencia, no son de obligado cumplimiento y, por eso, hay empresas de comunicación –tanto públicas como privadas– que vulneran el articulado entero varias veces al día. Y los y las periodistas que –a cambio de un sobresueldo– se prestan a poner su profesionalidad en entredicho, también hacen nula observancia de sus preceptos.

Manuel López aporta en su investigación datos muy ilustrativos y relevantes sobre esta situación. La obra la podéis adquirir en un puñado de librerías o en la misma editorial. El prólogo, si os apetece, lo podéis leer en este enlace. Entre otras cosas, reclamo una ley que establezca que los códigos deontológicos sean de obligado cumplimiento y estipule sanciones para quienes los vulneren. ¿Os imagináis qué pasaría si el Código de Circulación fuera sólo una serie de recomendaciones de buenas prácticas sin que hubiera que respetarlas porque no pasaría nada a quienes lo infringieran? Pues esto es lo que pasa en el periodismo dónde a las normas deontológicas de tráfico no hay que hacerles ningún caso.

La información como motor de una ciudadanía crítica que evita el pensamiento único

David Bueno, Valeria Giacomoni y Ignasi Llorente, en la presentación del informe. Foto: Carles Orti (FFG)

La Fundación Ferrer y Guardia presentó el pasado 21 de mayo su informe 2018 sobre el estado de la laicicac en Cataluña y en España. La primera parte de este trabajo es un conjunto de nueve artículos agrupados bajo el epígrafe Pensamiento crítico, razón para la emancipación. La fundación me encargó uno de estos artículos para que analizara como desde el mundo de la información se puede promover un pensamiento crítico, que cuestione las certezas y plantee dudas, todo ello dirigido a construir una sociedad libre y sin dogmas.

Esta aportación que trae mi firma se titula Periodisme digne, ciutadania lliure y la podéis encontrar también en este otro enlace. Los artículos están hechos por varias personas que analizamos desde varios ángulos –la educación, la ciencia, la biología, el derecho o la sociología– como incentivar un espíritu crítico basado en la razón para mejorar la calidad democrática de la sociedad. Si consultáis el informe en el enlace del párrafo anterior, veréis que hay ocho artículos interesantísimos que vale la pena leer. Al otro escrito también le podéis hacer una ojeada pero dejo que seáis vosotros los que hagáis la valoración.

En mi artículo defiendo que «disponer de medios de comunicación independientes de los poderes es imprescindible para desarrollar un pensamiento crítico que vaya más allá de dogmas e imposiciones de todo tipo, y que fomente una sociedad verdaderamente democrática que respete los derechos colectivos e individuales de las personas». También explico aquello que haría falta porque desde la información y el periodismo se pueda desarrollar una sociedad con espíritu crítico y pensamiento libre, cuestionando los dogmas de cada día.

Para ello reclamo una regulación del derecho a la información de la ciudadanía –cuestión en la que, como ya he dejado constancia varias veces en este blog, Cataluña y España están a la cola de Europa y de medio mundo–, de la conveniencia de un periodismo crítico no alineado con ninguna otra trinchera que no sea la de la veracidad y el rigor. Y, en el marco de un panorama mediático donde cada día hay innumerables episodios de desinformación y manipulación, argumento la necesidad de introducir en los planes de estudios escolares la educación mediática para que los chicos y chicas aprendan a interpretar de manera crítica a los medios de comunicación y a reconocer las trampas que demasiado a menudo esconden.

La presentación del informe consistió en un diálogo entre el vicepresidente de la Fundación, Vicenç Molina, con David Bueno, biólogo, genetista y autor del libro Neurociencia para educadores; Valeria Giacomoni, historiadora especializada en pedagogía libertaria y autora del libro Joan Puig Elias: anarquismo, pedagogía y coherencia, e Ignasi Llorente, divulgador científico y experto en nuevas tecnologías, quien también ha publicado recientemente un libro titulado La Historia de la Ciencia como nunca te la han explicado. Los ponentes son tres de los articulistas que han colaborado con este Informe Ferrer y Guardia 2018. La segunda parte del libro está dedicado al análisis de la situación de la laicidad en Cataluña y en España a partir de los datos extraídos de las encuestas y sondeos hechas por el Consejo de Investigaciones Sociológicas (CIS), el Centro de Estudios de Opinión (CEO) así como las estadísticas de varios organismos oficiales.

El periodismo de ‘guerra’, ¿sin futuro? Especialmente si eres ‘freelance’

El fotoperiodista Ricardo Garcia Vilanova ha estado recientemente presentando su libro Fade to black. Ascenso y caída del califato del ISIS 2011-2019. Siria, Irak y Libia (Editorial Blume) por varias ciudades españolas. En Barcelona fue el pasado 9 de mayo, en un acto en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) en el que fue entrevistado por el periodista Jordi Évole. En la conversación también participaban la fotoperiodista Sandra Balsells, y Leopoldo Blume, director de la Editorial Blume. Fue una sesión muy interesante en la quen Ricardo explicó la realidad en estos países, como se había formado el poder del ISIS en estas zonas y cómo, finalmente cayó. También habló de cómo se hace periodismo en territorios en guerra.

Garcia Vilanova se hizo tristemente famoso en septiembre de 2013 cuando en compañía del periodista de El Mundo Javier Espinosa fueron secuestrados en Siria por el ISIS. Pocos días antes también lo había sido el corresponsal de El Periódico de Catalunya en la zona, Marc Marginedas. El cautiverio duró hasta el mes de marzo de 2014, cuando, primero Marc y después Ricardo y Javier, fueron liberados. Ya entonces se editó un libro en apoyo de Garcia Vilanova, para quien aquella situación había tenido unas complicaciones adicionales por el simple hecho de ser freelance o periodista a la pieza mientras que sus dos compañeros plumillas estaban en plantilla. En este artículo que hice entonces podéis recordar los detalles.

En la presentación del libro y a preguntas de Evole explicó también las dificultades para un fotoperiodista freelance dedicarse a cubrir los conflictos bélicos que hay por varios puntos del planeta. Que los medios de comunicación de todo el mundo –al margen de alguna honrosa excepción como The New York Times y alguno más– ya no envía sus periodistas a lugares en conflicto por los riesgos que acompaña la operación. Y para los que van a tanto la pieza es muy difícil financiarse estos viajes. Sólo hay que pensar que contratar un fixer –una persona local que apoya el trabajo de un corresponsal que trabaja en un país extranjero haciéndole entre otras cosas de guía y traductor– en el Yemen puede costar 300 dólares diarios como mínimo. Yemen es un país al que Ricardo le gustaría ir para explicar qué pasa allí pero que sin un medio detrás, un freelance «no se lo puede permitir». Y hay que añadir viajes, comunicaciones, material…

Fade to black es un libro que en parte sirve para afrontar los gastos que supone ir a explicar lo que pasa en los países en guerra o con conflictos bélicos. Muchos medios han optado por contratar periodistas locales que lo hagan. Garcia Vilanova afirma que «esto está bien pero a veces estos informadores son activistas de alguno de los bandos y una persona que viene de fuera puede aportar una visión más objetiva». En cualquier caso, este artículo no pretende reflejar el debate sobre esta cuestión sino dejar patente una vez más las dificultades que tienen los periodistas a la pieza, colaboradores o freelance para hacer su trabajo en igualdad de condiciones al resto de periodistas.

Acabo con una cuña publicitaria gratuita: Comprad el libro de Ricardo. Es muy interesante, con unas imágenes sobrecogedoras. Excelentemente editado por una editorial que no es la primera vez que colabora en proyectos de este tipo. Además apoyaréis al #periodigno y a un profesional que forma parte de una generación de fotoperiodistas con coraje y compromiso para explicar aquello que pasa en los países donde su gente sufre los estragos de las guerras y la destrucción. Si no tenéis que hacer un regalo y no sabéis qué, Fade to black os hará quedar la mar de bien.

La rotativa del Grupo Z como paradigma

Este miércoles 15 de mayo, los trabajadores de la planta de impresión del Grupo Z en Parets del Vallès se manifestarán en Barcelona en el marco del conflicto laboral que tienen abierto con la empresa, Gráficas de Prensa Doaria (GPD), que ha presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de cierre de la rotativa y extinción de todos los contratos de trabajo. En estos momentos la negociación consiste en establecer las condiciones con que el personal de GPD pierde el trabajo y se va al paro porque el punto final se presenta como inevitable. Y la falta de respuestas satisfactorias de la empresa hacia la plantilla es lo que está motivando una protesta más que justa, con varios intentos de la dirección de GPD de vulnerar el derecho de huelga, que han sido denunciados a la Inspección de Trabajo.

El cierre de la rotativa forma parte del proceso de adquisición del conjunto del grupo Z por parte de Prensa Ibérica, el hólding mediático presidido por Javier Moll, lo que hace que este conglomerado sea conocido también como el Grupo Moll. Entre las condiciones para terminarr de formalizar la operación –el acuerdo entre las partes es total según han confirmado cada una de ellas– había la de cerrar la planta de Parets, un proyecto megalomaníaco de Antonio Asensio en un momento en que el futuro de la prensa en papel ya planteaba incógnitaso, tanto por los cambios tecnológicos como por los indicios de crisis en el sector.

La huelga en Gráficas de Prensa Diaria intenta conseguir las mejores condiciones para la salida de los trabajadores. Cómo hace unos meses ya pasó lo mismo en El Periódico de Catalunya y el Sport, las dos principales publicaciones del grupo Z. En el caso de El Periódico hubo un acuerdo para que las bajas fueran voluntarias y las que afectaban la redacción hubo más personas que querían irse del diario que las que se preveía que tenían que marcharse. Un indicio de la moral de la tropa del rotativo.

El desinterés de Antonio Asensio Mosbah, el hijo del fundador del imperio, por el negocio de la prensa en papel ha sido bastante decisivo en la caída de Z. Los rumores sobre la venta del grupo eran señal de las conversaciones que en varios escenarios tenían los acreedores –principalmente la banca– para intentar minimizar las pérdidas con una operación que, además, garantizara una cierta línea editorial.

Con el cierre de GPD culminará la desaparición del grupo fundado por Antonio Asensio Pizarro. La adquisición por parte de Prensa Ibérica permitirá la continuidad de las publicaciones a pesar de que ahora hay que ver en qué condiciones. El hólding de Javier Moll no se caracteriza por tener medios con unas condiciones laborales óptimas. Pero más allá de esta circunstancia sobre la que las intenciones reales se verán a partir de la entrada efectiva de los nuevos propietarios en la gestión de las empresas del grupo, hay que tener presente las implicaciones mediáticas que la operación supone.

Pérdida de pluralismo
De entrada, la desaparición del grupo Z supone una pérdida de pluralismo. La información en menos manos. Se puede opinar lo que se quiera sobre la línea editorial de sus publicaciones y su posible supeditación a determinados intereses que dominan muchos medios de comunicación pero, en definitiva, ahora habrá menos voces diferentes. Menos pluralismo significa menos democracia. Y no es una afirmación personal. Gran cantidad de expertos lo dicen. Por ejemplo, el Grupo de Alto Nivel (HLG en sus siglas en inglés) sobre Pluralismo y Libertad de medios de comunicación de la Comisión Europea, dirigido por la profesora Herta Däubler-Gmelin, exministra de Justicia de Alemania; Luís Miguel Poiares Pessoa Maduro, profesor del Instituto Universitario Europeo y antiguo abogado general del Tribunal Europeo de Justicia; y Bien Hammersley, pionero digital y editor de una revista sobre tecnología.

Este informe presenta las conclusiones y recomendaciones de este grupo independiente de expertos, reunido por la vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes, el octubre de 2011, y fue comisionado para proporcionar un conjunto de recomendaciones para el respeto, la protección, el apoyo y la promoción de pluralismo y la libertad de los medios de comunicación en Europa. El HLG dio a conocer el enero de 2013 el resultado de su trabajo. Su informe final aporta conclusiones y recomendaciones para garantizar el derecho a la información entendiendo que «la libertad y el pluralismo en los medios de comunicación resultan cruciales para la democracia europea». También alertan contra la pérdida de pluralismo las autoridades europeas en sus recomendaciones sobre información y democracia. La última en hacerlo, el mes de mayo del año pasado, fue el Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre el pluralismo de los medios y la transparencia sobre sus propietarios. El periodista Dardo Gómez se refirió en este artículo en la Revistaelobservador.com.

Hay que tener presente que además de El Periódico de Catalunya y el Sport, Prensa Ibérica también se hace con otros diarios: El Periódico de Aragón, El Periódico de Extremadura, La Crónica de Badajoz, Córdoba, Mediterráneo (en Castellón) y La Grada. En lo que se refiere a revistas, el grupo Moll se queda con 12 publicaciones especializadas más: Woman, Cuore, Rumore, Viajar, Stilo, Autohebdo Sport, Port, Digital Camera, Cartoon Network, Disney Channel, Neox Kidz y Like!. Prensa Ibérica ya disponía de 17 diarios en el Estado español –entre ellos, en Catalunya, Regió 7 y Diari de Girona– entre los que desstacan varias cabeceras bajo el epígrafe de La Opinión y Diario de Mallorca. Algunas de las operaciones de Javier Moll en diferentes comunidades de adquisición de otras cabeceras han supuesto el cierre de diarios por duplicidad de rotativos en una misma área, algo que ha dejado una sola voz en estas zonas. Años atrás, Prensa Ibérica había invertido con bastante éxito en países como Australia.

Y termino cómo he empezado. El cierre de la rotativa de GPD es la última expresión de la derrota de uno de los grupos mediáticos más importantes de los últimos años, que ha supuesto y supone la pérdida tangible y dolorosa de un gran número de puestos de trabajo y lo que ello implica para las personas y familias afectadas, y una pérdida más intangible de un día para otro pero terriblemente peligrosa para la riqueza democrática de un país: menos pluralismo informativo.

Información y elecciones

Cuando ustedes lean este artículo ya habrá pasado el 28-A y ya quedarán pocos días para los comicios municipales y al Parlamento Europeo. En este rinconcito, ya lo saben, suelo a hablar de periodismo, de derecho a la información, de libertad de expresión… Y ligando las dos cosas me preocupa los pocos compromisos –al margen de honrosas excepciones– que los partidos asumen en esta materia en sus programas electorales. En mi blog personal publiqué el 15 de abril un artículo en el que hacía una comparativa sobre el que decían las candidaturas sobre estas cuestiones.

El futuro de RTVE es el apartado que recogía más propuestas mientras que en la regulación del derecho a la información sólo había compromisos por parte de En Comú Podem –bastante amplios, por cierto– y del PSOE. En este escrito me fijaba en ítems como la precariedad laboral, la libertad de prensa, la reforma de las leyes audiovisuales o el reconocimiento de los medios comunitarios.

Toda una serie de cuestiones que volverán a estar sobre la mesa para las elecciones del 26 de Mayo. A pesar de que en este ámbito las competencias recaen principalmente en el Gobierno estatal y en los autonómicos, el margen de actuación de la Administración Local es bastante amplio. Tienen responsabilidades en los medios locales –de despartidización y de condiciones laborales del personal–, en la distribución de publicidad, de promover las buenas prácticas en varios ámbitos informativos, de promoción de la importancia del derecho a la información entre la ciudadanía para que esta sea más exigente en este ámbito…

El trabajo de la UE implica fijar unas reglas de juego mínimas para todos los países de la Unión. España está a la cola de Europa en materia de derecho a la información y las autoridades comunitarias deberían ser mucho más estrictas a hacer cumplir sus directivas, hacer de Primo Zumosol y proteger a la ciudadanía europea.

Y la ciudadanía, del mismo modo que miramos qué dicen los partidos en cuestiones que nos son muy tangibles, como la sanidad, la educación, el trabajo o la vivienda, tendríamos que interesarnos también para saber qué dicen sobre derecho a la información porque sólo cuando este nos sea plenamente garantizado, tendremos las mejores armas para luchar por el resto de derechos y libertades.

Los periodistas presentamos nuestras peticiones en este ámbito para el 28-A y lo volveremos a hacer para el 26-M. Pero haría falta que la sociedad se diera cuenta que esta no es una asignatura maria que si se suspende, no pasa nada. Sin información (de calidad) no hay democracia (de calidad). Esto nos jugábamos el 28-A y nos lo volveremos a jugar el 26-M. Y cada vez que nos pongan una urna por delante.

Artículo publicado en el número 13 de la revista ‘Utopía’ –que se publica en las comarcas catalanas de la Selva Marítima y  l’Alt Maresme– en la edición de este mes de mayo