Archivos Mensuales: abril 2014

Rafael Correa pone el dedo en la llaga

El presidente del Ecuador, Rafael Correa, ha afirmado que los medios de comunicación «son el poder mediático y que como todo poder, necesita una regulación social, cosa que se hace a través de leyes». El mandatario latinoamericano hacía estas declaraciones en una entrevista publicada en el diario El Pais el pasado domingo 27 de abril, realizada por el periodista Guillermo Altares. Correa respondía la pregunta de su interlocutor sobre la ley de comunicación vigente en su país, que había sido criticada por varios medios y que si la norma suponía un peligro para la libertad de expresión. El presidente ecuatoriano aseguraba que «es perfectamente legítimo tener una ley de comunicación, que no es una ley de medios, que tiene cuestiones tan positivas como la profesionalización de los periodistas».

Altares le recordaba a Correa que uno de los deberes de los periodistas es criticar al poder y que algunos habían tenido problemas en su país por haberlo hecho. Vale la pena reproducir la respuesta textual del presidente ecuatoriano a esta pregunta: «Con todo cariño, eso no es cierto. La crítica no se sanciona ni por la ley ni por el Gobierno. Se sancionan las mentiras, la infamia, la calumnia, como en España. Se sancionó al diario El Universo que dijo que el 30 de septiembre de 2010, cuando casi me asesinan, yo había ordenado disparar contra pobre gente. Eso no es crítica, eso es una mentira. Y qué bueno que las leyes sancionen esa mentira. Uno de los problemas de América Latina es que se miente y conozco la diferencia entre la mayoría de la prensa europea y la prensa latina. Ustedes no entienden eso porque están acostumbrados al nivel ético de la prensa europea.» La respuesta sigue con una referencia al caso Fernando Villavicencio y Cléver Jiménez, criticando las informaciones que El País había publicado sobre el asunto. La última referencia a la entrevista –en el enlace del primer párrafo hay el texto entero– es cuando Correa pide que «me digan donde está el mal de la ley de comunicación. ¿Hay censura previa? Bien, sí, hay censura previa por parte de los dueños de los medios de comunicación, por parte de los que financian la publicidad. Vea todas las estadísticas, todas las encuestas que se hacen. No se pueden quejar de la mala calidad del servicio telefónico porque les retiran la publicidad. Busque un periodista que haya sufrido censura previa por parte del Gobierno.»

Dos cuestiones principales se desprenden de la entrevista a Correa: la necesidad y la legitimidad de regular el funcionamiento de la comunicació, como a cualquier otro poder, y las presiones que reciben los periodistas desde los ámbitos empresariales y económicos. Probablemente la legislación ecuatoriana sobre comunicación sea mejorable. Todas las leyes lo son. Pero su existencia permite actuar contra la mentira y la manipulación, algo que en la madre patria no es posible, porque no hay ninguna ley. Si los organismos reguladores fueran realmente independientes de los poderes políticos y económicos, aun sería más fácil luchar contra las malas praxis periodísticas. En España se tuvo la posibilidad de hacerlo en los inicios de la transición pero por diferentes causas –algunas de ellas atribuibles a la carencia de visión de la profesión en aquella época– se perdió la oportunidad. La experiencia demuestra que cada día que pasa es más necesaria que nunca la Ley Orgánica del Derecho a la Información de la Ciudadanía (LODGIC) que algunos llevamos reclamando desde varios ámbitos desde hace ya un par de décadas. La mayoría de las democracias ya lo tienen.

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