Archivos Mensuales: diciembre 2015

Entre la privacidad y la transparencia

Internet es (era?) un espacio de libertad. Es por lo tanto el espacio donde los que quieren restringir las libertades han puesto su mirada, una vez ya lo han conseguido notoriamente en otros espacios de convivencia social y pública. Recientemente se ha celebrado en Barcelona – del pasado 30 de octubre al 2 de noviembre– la séptima edición del Foro Internacional de Cultura Libre, organizado por la plataforma Xnet, que tenía como hilo conductor el periodismo de investigación. Se presentó el manual Seguridad de la Información para Periodistas, una herramienta muy útil elaborada por el Centro para el Periodismo de Investigación (CIJ, en sus siglas en inglés). La edición y distribución en castellano se ha hecho con la ayuda de Xnet

En este manual se asegura que «por primera vez, los periodistas ahora son conscientes de que prácticamente cada comunicación electrónica que hacemos o recibimos está siendo grabada, guardada y sujeta a análisis y control. Como esta vigilancia se lleva en secreto, sin control, transparencia o cualquier posibilidad realista de exigir responsabilidades, nuestras fuentes, nuestras noticias y nuestro mismo trabajo profesional están bajo amenaza.» Probablemente es una afirmación demasiada optimista por lo que es la realidad de la profesión en la que el grado de conciencia sobre la necesidad de proteger los equipos de trabajo y las comunicaciones tiene todavía un amplio margen de mejora. Las conclusiones de estas jornadas se pueden consultar en este enlace. Los organizadores del Foro de Cultura Libre piden el apoyo de quien quiera colaborar en la edición de los textos en otros idiomas, que se puede gestionar a traves del citado enlace.

Una parte del debate se centró en el dilema entre privacidad y transparencia. Simona Levi, una de las fundadoras de Xnet, en su intervención introductoria afirmaba que «la transparencia y la privacidad, se han convertido en armas arrojadizas en manos de la propaganda de unos y de otros cuando la transparencia sirve para acorralar a la gente que, de manera anónima, filtra información relevante, información que se nos oculta o cuando desobedecen para modificar leyes injustas. La privacidad se utiliza para borrar los crímenes de banqueros, políticos y grandes monopolios. En las tertulias se criminalizan, con total naturalidad, a activistas porque “no se sabe quienes son” mientras que se defiende a gángsters institucionales porque “los políticos también tienen derecho a su privacidad”». En la era post revelaciones de Snowden, insiste Levi, «a la pregunta de dónde ponemos el límite, los activistas por los derechos digitales tenemos damos una respuesta sin ambigüedades: “Transparencia para los gobiernos; privacidad para todos nosotros».

El Foro Internacional de Cultura Libre plantea pues la necesidad de mantener las comunicaciones y los equipos informáticos protegidos y la conveniencia que aquellos que se dedican a difundir informaciones que determinados poderes querrían mantener escondidas –como los periodistas de investigación– se doten de las herramientas suficientes para hacerlo. Y también de los conocimientos. Sobre todo en un mundo donde los poderes cada vez se espabilan más en perfeccionar sus mecanismos de vigilancia. Y no sólo tras de los atentados del 13 de noviembre pasado a Paris. Ya advertía de esta dinámica en este blog cuando en mes de enero de este año se produjo el ataque criminal contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo.

Esto nos lleva a ver como en diferentes puntos del mundo se están implementando medidas para vigilar la red y el que a través de ella circula. Enrique Dans escribía hace unas semanas en su blog un artículo titulado La privacidad a ambos lados del oceáno en el quel afirma que «los tópicos en torno a la privacidad son muy claros: mientras en Europa se siguen políticas garantistas que protegen este derecho fundamental de los ciudadanos, en los Estados Unidos no se respeta en absoluto, y tanto las empresas como el gobierno se consideran autorizados a acceder a todo tipo de datos y a hacer uso de los mismos sea para un marketing agresivo o para investigar lo que les venga en gana.» Pero tras analizar diferentes episodios en varios países llega a una conclusión muy distinta: «La evolución del panorama parece indicar que los Estados Unidos parecen estar llegando mucho más rápido al nivel de sentido común necesario para darse cuenta de que hay cosas que, en plena era digital, no pueden siquiera plantearse. Mientras, los gobernantes europeos, mucho más iletrados tecnológicamente, siguen pretendiendo que la seguridad puede obtenerse mediante la oscuridad, que las puertas traseras tienen sentido, que si no tienes nada que ocultar no tienes nada que temer, o que la seguridad puede obtenerse mediante la vigilancia exhaustiva de todos los ciudadanos.» Entre los episodios relatados por Dans hay por ejemplo la decisión del Gobernador de California, Jerry Brown, de aprobar la ley de defensa de la privacidad más fuerte de los Estados Unidos al obligar a toda agencia o autoridad a obtener una orden judicial para poder acceder a prácticamente cualquier dato, metadato o comunicación digital de un ciudadano. En cambio en Europa, se ven países como Francia, Reino Unido o Suecia implementar legislaciones que aumentan el control ciudadano, para no hablar de la ignominia española con las conocidas leyes Mordaza o Torquemada.

Las organizaciones internacionales de periodistas también tienen esta cuestión como uno de sus ejes prioritarios. La Federación Europea de Periodistas (FEP) ha realizado este año varias acciones en este ámbito. Uno de sus objetivos es que todos los sindicatos que forman parte tengan un responsable de seguridad que se ocupe de impulsar iniciativas en esta línea. En el manual de Seguridad de la Información para Periodistas que citaba en el primer párrafo se afirma que «las revelaciones de Snowden revelaron la extraordinaria capacidad de algunas agencias gubernamentales de inteligencia de interceptar comunicaciones, y de lograr acceso no autorizado a datos en casi todos los ordenadores personales o aparatos electrónicos de comunicación en el mundo. Esto podría suponer un riesgo en la seguridad de la información para un periodista de investigación, que trabaja en reportajes centrados en algún interés de estos gobiernos, sus agencias y sus contratistas privados en materia de inteligencia.» Y se recuerda a los periodistas que «El acceso no autorizado a tu información puede implicar su uso, divulgación, distorsión, modificación, inspección, grabación o destrucción. Tú y tu fuente podríais estar expuestos a riesgos jurídicos o físicos, y la información a la base de tu reportaje podría verse comprometida. En situaciones de alto riesgo, la seguridad en la información puede tan importante como usar un chaleco antibalas y viajar con guardaespaldas; sin embargo, puesto que las amenazas digitales son invisibles, complejas y a menudo no detectables, es posible subestimarlas o pasarlas por alto.»

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