Archivos Mensuales: mayo 2017

Un sector agitado

Este mes de mayo, el sector de la comunicación ha vivido dos episodios que pueden ser significativos por lo que pueden suponer. Por un lado, coincidiendo con el 1 de Mayo –Día Internacional del Trabajo– y 3 de Mayo –día Mundial de la Libertad de Prensa– se celebró el pasado 6 de mayo un debate con el título «Por un periodismo ni al dictado ni mal pagado». El encuentro fue organizada por cuatro entidades del mundo de la información y la comunicación y suponía la primera iniciativa hecha a partir de la colaboración entre algunas de las asociaciones más importantes de este ámbito. La segunda ha sido la huelga realizada por los trabajadores de El Periódico y del Sport en el marco de la movilización del personal de las empresas del Grupo Z contra el recorte salarial que quiere imponer el hólding que preside Antonio Asensio.

El debate del 6 de Mayo, se realizó en la Casa de la Prensa, edificio sobre el que hay un proyecto compartido entre periodistas y el movimiento vecinal para defender conjuntamente el derecho a la información como un derecho ciudadano esencial en una democracia. La relevancia del acto viene del hecho que era, como decía, la primera vez que las entidades del sector reflexionaban conjuntamente sobre precariedad laboral, descrédito profesional, estereotipos discriminatorios –como los de género–, regulación de la profesión y otras cuestiones. Una de las conclusiones principales fue que todo y las grandes coincidencias que hubo había que seguir trabajando para armonizar un discurso homogéneo de todo el sector. Con este objetivo se emplazó a las entidades organizadoras del encuentro –Associació de Dones Periodistes de Catalunya (ADPC), Col·legi de Periodistes de Catalunya (CPC), Grup de Periodistes Ramon Barnils (GPRB), Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC) y SomAtents– a convocar para otoño una asamblea abierta de todo el sector para seguir debatiendo sobre estos y otros temas que puedan salir. La importancia de esta iniciativa vendrá de la capacidad que tengan estas entidades –y las que se  quieran añadir– de seguir trabajando juntas para que tanto el periodismo como ellas mismas se  puedan beneficiar.

El segundo episodio relevante es la retahíla de protestas a las empresas de Grupo Z que han culminado entre el 15 y el 17 de mayo con una huelga en El Periódico –a pesar de que inicialmente estaba convocada hasta el 19 de mayo– en contra de los recortes salariales que plantea la empresa y su falta de voluntad negociadora. Los días 15 y 16 de mayo también hicieron huelga los trabajadores del diario Sport. En El Periódico, la protesta supuso que por primera vez en su historia el diario dejara de salir y faltara a su cita con los quioscos y subscriptores durante tres días. A  pesar de las presiones y amenazas de los directivos del grupo, las plantillas de los dos rotativos mostraron una determinación en secundar el paro como hasta ahora casi nunca se había visto en el sector, si es que alguna vez se ha visto.

El sector de la información y la comunicación habitualmente no se ha caracterizado por su capacidad movilizadora y si ahora han coincidido dos episodios que parecen mostrar, sino lo contrario, sí que algo quizás está cambiando. No dejan de ser un síntoma también del estado de ánimo general en la profesión. De la indignación por la constante precarización de las condiciones laborales, que sólo comporta más dificultades para elaborar buenos productos informativos. De cómo esto favorece el descrédito del periodismo, cada vez más sujeto a los intereses económicos, políticos y empresariales de los propietarios de los medios de comunicación.

Si de esta agitación  saldrá algún resultado que sirva para cambiar la situación, sólo el futuro lo sabe. Si la huelga de El Periódico y Sport ha sido más que una huelga, sólo el futuro lo sabe. Si esta conjunción entre las entidades del mundo de la información y la comunicación sirve para fortalecer la organización del sector, sólo el futuro lo sabe. Pero también es verdad que si no se aprovechan las oportunidades para impulsar los profundos cambios estructurales necesarios, cada vez quedará menos margen para que el periodismo recupere la confianza de la ciudadanía.

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